Callaron sus cavilaciones cuando un gordo e inmundo animal llamado hombre le tocó la cintura y le hizo voltearse del impacto producido; - Ven ricura, porque estas vestida así, cualquiera pensará que hoy no estás dispuesta para nadie. Pero sé que eso es mentira, ven mamacita. - Y se reía.
- Que le pasa, gordo, déjeme de tocar o no respondo – Querida hoy estas de un genio pero aun así me gustas, yo te quiero para mí. Kate se hizo la de oídos sordos y camino hacia el anuncio de salida, pero él le tomó del brazo con fuerza y le dijo – A dónde vas ricura, yo no te he pedido que te vayas, tú no tienes permiso de abandonarme esta noche. Que yo qué, pensó. – Suélteme usted, atrevido, SUELTEME.
En ese instante todo personal del lugar le volvió a verla, y los de seguridad la inyectaron con algún líquido que Kate no identificó pero que la hizo perder el conocimiento; cuando despertó un hombre estaba por salir del cuarto, pero se hizo la dormía. En donde estoy y, porque estoy en ropa interior, que me pasó anoche, no recuerdo nada, por Dios, mis padres me van a matar, no tengo excusas, tengo que inventarme alguna, LO QUE SEA. Pensaba tan rápido que se mareó en un momento y volvió a dormir.
Horas más tarde, miro el reloj que estaba en la mesita de noche que mostraba las 11: 54 de la mañana, Kate se sobresaltó y mas asombrada que nunca observó el fajo de billetes que se encontraba junto a él y que tenían una notica “Fue un placer dulzura, te ganaste el doble, lo disfrute muchísimo”. Sin embargo, Kate no se podía acordar de nada y seguía mareada; entonces decidió que prefería bañarse primero antes de salir de la habitación. El agua esta tibia como siempre le había gustado y se demoró en salir de la ducha, se vistió e intentó salir, pero se topó con que la puerta está con seguro desde fuera y por primera vez en toda su adolescencia empezó a gritar – AUXILIO, ESTOY ENCERRADA, SAQUENME DE AQUÍ, AUXILIO, POR FAVOR QUE ALGUIEN ME AYUDE, ESTOY ENCERRADA, ALGUIEN ME ESCUCHA, POR FAVOR RESPONDANME. Continuo así por varios minutos hasta que su voz se fue apagando como su esperanza de salir es que acaso nadie me escucha, yo creo que no, siempre he sido transparente para el mundo, porque fui tan estúpida para gritar? Imperdonable.
Cuando menos creía, un hombre alto, acuerpado pero con bigote y barba entró en la habitación y le dijo – chiquilla, chiquilla, te ves renovada, parece que te trataron bien, comete tu almuerzo porque hoy te espera una larga noche. – Que está diciendo usted, yo me debo ir, usted que cree que soy yo; porque me tienen encerrada? – nadie te obligo a venir nena, tu sabes que estás haciendo aquí, lo mismo que todas, les brindas atención a nuestros clientes íntimamente, los satisfaces y luego tu recibes tu premio $$$$ o es que no te cuesta la plata? Estaba atónita ante severa noticia, aun no lo podida creer. – Me está diciendo usted que soy una prostituta? Y antes de que el pudiese responder a su pregunta, Kate salió corriendo de la habitación, se cercioró de que no hubiese guardias a la salida y huyó. Eso fue un milagro, pero en el interior de Kate se debatían dos propuestas una más tentadora que la otra dependiendo de la perspectiva.
Ese sitio es un prostíbulo, yo me acosté con ese tipo gordo anoche? No, no, no puede ser, en que me he metido yo? Gracias a Dios escapé. Kate hace rato no mencionada a Dios. Necesito que alguien me ayude, la policía, no lo sé, solo necesito a alguien que crea en mí, pero no existe, no tengo a nadie en el mundo.
Mejor si vivo ahí, no pierdo nada, lo último que podría haber perdido, también lo perdí ayer, parece que mi vida se quebró en un instante y no hay vuelta atrás. Mis padres me irán a matar, mejor si no vuelvo. Allá gano plata y si le dijo a ese bigotudo que estoy por mi propia voluntad no me irá a encerrar y saldré normal.
Aunque se debatía lo que debía hacer, llegó a su casa, nadie se encontraba, así que se puso a leer su novela favorita “Hamlet” de Shakespeare. Cuando de pronto de la nada apreció un látigo como de caballos y la empezó a lastimar por todo el cuerpo, en instantes ya tenía sangre en su espalda y piernas; cesaron los golpes y su padre dijo comedidamente – Cuando quieras hacer tu voluntad, acuérdate la próxima vez que te estará esperando este castigo y se fue.
Ella quedó desconsolada, los golpes habían sido fuertes y nadie cuidaba de ella, ni siquiera la que consideraba su madre se acercó a limpiarle las lagrimas, ni a consolarla, ni mucho menos a sanarle las heridas. Al contrario, la ofendía con sus palabras.
Cansada de llorar Kate aseguró que no volvería a dejar que nadie la lastimara de esa forma, quería venganza, de una u otra forma.
Me iré de casa, nadie me necesita, al contrario, me quieren lastimar, matar si tienen la oportunidad, prefiero la vida que me ofrecen en ese lugar, por lo menos me sirve la plata para hacer lo que me plazca, la muerte no me quiere a su lado y yo no quiero a Dios para que me castigue.
Dicho esto Kate empezó a empacar en pequeñas cajas que podía cargar y en bolsas de basura; cuando hubo terminado su labor, lanzó las cajas por la ventana hacia el jardín y salió por la puerta principal con las bolsas, todo para que nadie sospechara que iba a huir.
Transcurrió la huida hacia las 4 de la tarde, aún estaba soleado y decidió que con la cantidad que tenía en su bolsillo podría comprar ropa nueva, y algunas cositas que ella siempre había querido pero que sus padres jamás le dieron.
Mas tarde y vestida como había visto noches anteriores a las muchachas, entro a las 6 pasadas al prostíbulo. El guardia la dejo pasar pues su cara y la pinta daban a notar su cambio. Luego se dirigió segura hacia el bigotudo al que le había pegado y al cual le había roto la nariz. Él no la esperaba así, y le costó relajar su postura cuando decidió en hablar con ella y decirle sus condiciones de trabajo; Kate era consciente de ello y también impuso condiciones, fueron largos minutos en discusiones por ello, hasta que se llegó a un acuerdo.
La noche fue como ella se lo esperaba, obtuvo dinero en segundos, ella jamás había visto tanta cantidad de dinero junta en su vida, o por lo menos, en sus manos.
A medio día salió a uno de los restaurantes más finos, pero no la quisieron recibir porque era menor de edad y tenía que tener o la autorización de sus padres o ir con un adulto; entonces, se le ocurrió la idea de conseguirse un hombre fijo que la pudiese llevar a sitios elegantes y distinguidos.
Cuando estaba de vuelta a su lugar de trabajo, observó sobre un poste que había una foto suya y que decía “Desaparecida, quien tenga información de ella, por favor, comuníquense a los siguientes teléfonos… es nuestra pequeña. Una sensación de nostalgia traspasó como ráfaga y se sintió por un segundo mal por sus padres, pero no quería cambiar, no podía hacerlo. Continuó adelante, con su nueva vida… día tras día.
Un mes después, empezó a sentir malestares estomacales que con la Mylanta no se lograba quitar, casi no quería comer, todo le parecía asqueroso, entonces, una compañera que hablaba con ella, le dijo – Kate, en este negocio uno debe de cuidarse, puede quedar embarazada. De pronto tú lo estés y no te has dado cuenta. Ocúltaselo al negro porque o si no de $, nada de nada – no creo que lo esté porque yo compro unas pastillitas en la farmacia que como dicen ayudan a eso.
Efectivamente, Kate no estaba embarazada, era algo mucho peor, tenía una enfermedad desde hacía tiempo que con toda la droga consumida se le agudizó.
Kate no le importaba los dolores que cada vez eran peores, decía que su medicina era la cocaína que se fumaba y la hacía sentir mejor, sin dolores y sin molestias. En poco tiempo se volvió una adicta al sexo, la droga y a la plata… a la tan conocida vida fácil.
Sus padres después de meses de búsqueda se cansaron y trataron de adoptar otra niña pero el bienestar le negó la oportunidad por no haber cuidado lo suficientemente bien a Kate; y sobre la misma semana la encontraron de casualidad de regresó a casa, ella no los identificaba, había hecho su duelo dejando la secuela de que toda pareja feliz que veía le hacía recordar el profundo odio que sentía por sus padres. Sin embargo, su madre le dijo con voz sedosa – Mi Kate que te ha pasado, te ves muy mal, que has hecho con tu vida? Le dijo en tono de reproche. En ese momento Kate respondió de mala manera – Quien es usted para reprochar mi vida, no son nada mío, váyanse.
Estúpida mujer, nadie me puede ayudar, si fuese así, mis padres adoptivos me hubiesen encontrado; pero no les importo me trataron muy mal; los odio y me vengaré, lo juro.
- Muchacha altanera, esa no es forma de hablarle a tu madre. La cogió del brazo con fuerza y con la ayuda de su mujer le controlaron sus gritos y sus golpes.
Cuando se hubo calmado, pensó en la forma de escaparse de la pareja que consideraba su agresora. Sin embargo, cuando intentó pararse, le dieron unos dolores incesantes, fuertes punzadas por todos lados, su respiración era entrecortada y tosía sangre para luego perder el conocimiento.
Su madre escuchó un ruido y creyó que se quería escapar, así que fue corriendo, pero cuando entró, todo su mundo se vino encima, - Kate despierta. Gritaba su madre casi llorando. Luego corrió a llamar a la ambulancia, la cual llegó pasada media hora.
Kate estaba muy mal, tenía el pulso bajito y había perdido mucha sangre al toser. Los médicos la tenían en cuidados intensivos y con diagnostico reservado; día tras día, los médicos veían que Kate se mantenía estable pero no fuera de peligro; fue cuando decidieron decirle a sus padres que su hija sufría de leucemia, pero que tenía signos notables de anemia producida por la leucemia, que muy probablemente todo fue causado por una sobredosis de droga y consumo de alcohol. La madre después de esa noticia cayó al sillón de la impresión. Los médicos le dijeron que tenía que tranquilarse y que áun no habían terminado de contarles todo lo relacionado con el caso de su hija.
- Es que acaso hay más sobre ella? Se va a morir, díganoslo por favor, lo que sea.
El médico que estaba de turno le siguió diciendo a la familia – su hija tiene además de la anterior enfermedad, un infección en los ovarios, y muy probablemente no pueda tener hijos, una de las causas se debería a que ha abortado o a tomado algún medicamento vencido.
En ese momento, la madre se desmayó, no lo podía creer. Decía que era la peor madre del mundo por no haber cuidado de ella en ningún momento y que era su culpa.
Su esposo la colocó en la camilla y se despertó después de 1 hora; seguía alterada de los nervios y se culpaba de todo lo ocurrido.
Horas más tarde, Kate respondió al tratamiento. Se veía lucida a pesar de su estado y a su lado tenía a su madre dándole fuerzas. Ella reconoció a su madre, pero la ignoró, todavía sentía rencor en su corazón. Aun esta aquí a pesar de todo lo que le he hecho, esta aquí porque se siente culpable, pero no la perdonaré. Sintió en el brazo un pinchazo agudo porque le estaban colocando su medicamento y pensó que hago aquí, q sucedió, no me acuerdo de nada. Ahora que lo pienso porque ella está aquí?
Se esforzó en recordar hasta que se dio cuenta que antes de verse aquí, ella sentía un dolor muy agudo y estaba vomitando sangre.
- Doctor, que hago aquí, explíqueme que tengo. Yo me acuerdo que estaba vomitando sangre.
El doctor le dijo: - nena tu estas muy enferma, sufres de leucemia, que es cáncer de la sangre y además de anemia y de una infección en los ovarios, acaso usted señorita ha tenido relaciones sexuales con frecuencia últimamente?
Kate no podía imaginarse lo que le había dicho el médico, pero sin embargo y por extraño que parezca, se sentía feliz, su sueño se iba a ser realidad, podría morir. Pero no respondió a la pregunta formulada.
Así como pasaban los días, Kate sentía los dolores más agudos y pidió que la ayudasen pero el cáncer ya estaba muy avanzado y era cuestión de horas para que muriese; pero ella no quería morir con esos dolores, ahora si quería ser salvada por alguien, así fuera Dios.
Esa noche, en sus sueños, Dios le mandó una señal, le habló del porqué de sus sufrimientos y que para él, ella era una hija que a pesar de todo, adoraba con el alma y que no la iba a abandonar, por el contrario, la iba a salvar, iba a acompañar a sus padres, ese era el deseo de su corazón.
Se despertó sofocada, pero con una felicidad en la cara, llamó a sus padres adoptivos para pedirles disculpas, les confesó a donde había ido, el porqué lo había hecho y de lo arrepentida que estaba. Para cuanto terminó de hablar, ya estaba amaneciendo, sonrió al amanecer y murió.
Sus padres lloraron desconsolados por semanas, y la enteraron al lado de las tumbas de sus padres biológicos. Luego de eso no pudieron adoptar más hijos, el recuerdo de Kate siempre permaneció latente como un libro abierto en sus corazones.
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